Primera.

by - diciembre 09, 2012

A quien corresponda:

Esta es la primera carta que te escribo, y se siente muy bien hacerlo. Escribir es mi pasatiempo favorito, es la única manera en la que de verdad puedo expresar todo lo que siento y desconectarme de todo intentando plasmar mis ideas para poder llegar a compartirlas con el mundo. En este caso, en especial contigo. Sé que no disfrutas mucho de leer, pero quizás conmigo en tu futuro, no tengas mucha opción. Cuando quiero que mis sentimientos queden claros, deben ser por escrito. También soy un poco de la idea de que las palabras se las lleva el viento, pero no cuando hay tinta de por medio, la tinta no se la lleva el viento, se seca, se hace eterna. 
A veces creo que la vida está llena de sucesos inexplicables, pero que aunque suene irónico, tienen su razón de ser. Uno de esos, fue como entraste a mi vida. Tu y yo. ¿Quién lo diría? Pensar en un tornado llegando a un valle tranquilo, podría ser una buena metáfora para explicar lo que soy yo entrando a tu vida. Tan diferentes, sin embargo, tan iguales. 
En mis veinte años de vida, he pasado por experiencias que me han llevado a ser quien soy, y en tus veintiún años de vida, haz tenido momentos que te han orillado a ser quien no eres hoy. 
Es impresionante pensar que aquella vez que mis padres me obligaron a comer caldo de camarón cuando era niña, tuvo su efecto en mí de tal manera que varios años después yo no puedo probarla y seguramente nunca lo haré. Ó como ese día en que me rompieron el corazón, hizo que al conocerte tuviera un poco de miedo de entregarme abiertamente. Cada parte de mí, y de ti, tiene un suceso detrás. Sin duda, que hayas entrado en mi vida, será un suceso que marcó, y marcará quien soy a partir de ahora.  Pero no vengo a hablarte del pasado, ni del futuro, es lo que menos quiero, sólo me gustaría dejar en claro, que todo lo que pasamos, nos hizo ser quien somos, y si esa persona tan increíble que eres hoy es a causa de tu pasado, no me queda más que agradecerlo. Hizo un buen trabajo.
Lo que quiero es hablarte del presente. De lo que causa tu sonrisa, tu mirada, tu presencia. 
Tú caminas en tu mundo, llevas tu mente siempre llena de pensamientos que no sueles compartir, y estás ahí, existiendo, como si tu existencia no fuera lo más maravilloso de este mundo. Pareciera que no te das cuenta de eso, y existes como si fuera algo tan común. Sin embargo, aquí estoy yo, observándote, maravillada por el suceso tan impresionante que estoy viendo. Existes. Eres real, y estás a mi lado. Y cuando todo parece imposible de mejorar, me miras y sonríes. ¿Tienes idea de lo que se siente que tus ojos me miren? Quizás para ti es simplemente otro lugar donde tus ojos clavan la mirada. Para mi es una puerta a un poquito de tu mundo. Siento que por unos segundos puedo ser parte de ti. 
Creo que decir gracias sería un poco inapropiado porque no entenderías porqué lo digo, agradecer la existencia de alguien no suele ser (malamente), algo tan común en las personas. No entiendo porqué no recibimos diariamente agradecimientos por eso, pero si nos dan las gracias por responder a un estornudo ó por algo tan vano como pasar en la mesa una servilleta. Pero nunca por nuestra existencia.
Así que gracias, gracias por existir y dejarme ser espectadora de semejante acto. Y ahora que hablamos de agradecer, tengo una lista un poco extensa de cosas que entran en ella. Pero sólo lo haré de una en especial: Gracias por salvarme. 
¿Sabes? Lo malo de compartir esta carta con el mundo, es que seguramente la encontrarán ridícula y cursi. Lo bueno es que habrá algunos bienaventurados que podrán entender un poco de mis palabras, porque alguna vez han estado enamorados, y si no lo entienden y la encuentran ridícula, hará que sienta un poco de lástima por ellos. Ojalá que encuentren pronto el amor. Ó el amor los encuentre a ellos. Ó que tengan un encuentro mágico en que todo coincide y el universo se alinea para que casualmente, "cuando menos lo esperen", les llegue de repente.
Cuando digo gracias por salvarme, lo digo enserio. Sé que tu consideras que tu pasado no es tan agradable, pero la verdad es que yo también sufrí. Pasé por momentos muy bonitos que terminaron por convertirse en una pesadilla. Y llegó el momento en que me sentí perdida y creí que sería imposible salir de ahí. Podría sonar ilógico que una persona de 20 años se pueda sentir así, pero no lo es. Si sucede. Así me sentí. Y de repente, después de un número considerable de días, por no decir años, llegas tú y me ofreces una mano, y me ofreces la posibilidad de salir de ahí. Y así, de pronto, en una persona que es todo lo contrario a mí, encuentro la felicidad. 
Sé que esto no será fácil, lo sé muy bien. Sé que iremos poco a poquito, y que nos equivocaremos muchas veces, y que sin duda, tendremos miedo. Pero quiero que sepas que aquí estaré. Aquí estoy, y no pienso irme a ningún lado. Espero que podamos tener una ausencia de perfección juntos. Y que la vivamos a máximo. 
Yo no espero un romance perfecto, un amor de película, ó una historia sin complicaciones. Yo nos quiero a nosotros. A ti y a mi. Juntos. Con nuestras dificultades, que sabemos que pueden llegar a ser bastantes, con nuestros momentos bonitos, nuestras risas, nuestras lágrimas, nuestros besos, nuestras sonrisas, nuestra felicidad, y sobre todo, nuestro presente.
A mí no me importa lo que diga la gente, a mí no me interesa el tiempo, yo quiero estar contigo. Y que aprendamos a ser felices juntos.
Y te ofrezco mi vida, mis fuerzas, mi apoyo, mis ganas, mi risa, mi corazón, mi disposición y toditito mi amor. Pase lo que pase, aquí estaré.

Posdata.
Gracias por existir. Recuérdalo todos los días.



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