Hola,
Han pasado ya algunos meses desde la última vez que nos hablamos.
Ese día en el que aparentamos que todo estaba bien, ese día en el que
me sonreíste y me deseaste lo mejor… Ese mismo día en el que ni siquiera
te vi partir. De repente sólo ya no estabas. Y bueno, no hubo marcha
atrás.
Es raro, ¿no? Imaginar que alguna vez lo fuimos todo y ahora no somos nada.
Ni siquiera sé cuál es tu canción favorita al momento o si has empezado
a trabajar en algo nuevo. Simplemente no sé nada. Y así, tú tampoco
sabes de mi nuevo trabajo, de mis planes a futuro o del café que te
recomendaría si todavía nos habláramos.
A mí sí me pasa, que de pronto algo emocionante sucede y pienso en ti.
Ya no tanto, al principio más. He probado otros labios, he tenido
algunas primeras citas, nada emocionante. Nada duradero. Antes creía que
era imposible seguir viviendo así, hasta el día en que de pronto
desperté y ya no pensaba en ti… fue un sentimiento extraño, pero
positivo. Aún no logro descifrarlo.
Cuéntame, ¿Cómo te va sin mi desorden en tu habitación? ¿Volviste a escuchar nuestra canción alguna vez? Atrévete a hablarme, no soy quien para juzgarte. No tengas pena, yo también lo hago alguna vez.
De vez en cuando te extraño
en la madrugada o pienso en llamarte sólo para ver cómo te va. Puedes
contarme, anímate a confiar en mí. Al final es un secreto del que a
ninguno de los dos nos conviene hablar en la mañana.
Mi vida va bien, como te decía, conseguí un trabajo nuevo. ¿Recuerdas ese que tanto soñaba obtener? Bueno, ahora es mío. He conocido nuevos amigos,
volví al gimnasio y sigo viendo la misma serie de televisión, mi casa
sigue siendo un campo de batalla, aún duermo los domingos enteros y si,
todavía guardo tu fotografía en un cajón.
Con esta carta no espero tenerte de vuelta en mi vida,
ni siquiera está en mis planes. Sólo quiero saber que estás bien, saber
algo de ti. Fuiste una persona muy importante en mi vida y siempre
tendrás un lugar especial.
Hoy ya no estás a mi lado, pero espero que seas feliz y que cumplas todos esos sueños de los que solíamos hablar a las dos de la mañana.

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