Mi intención nunca fue remplazarte, ni olvidarte, menos insultarte.
Nunca hice las cosas para salir de tus brazos y correr a otros ajenos a ti. Pareciera que no me conocías, pues imaginaste todo, y me juzgaste fácil.
No espero que me entiendas ni mucho menos entenderte.
Me pareces un recuerdo, pero gracias a ti, uno lejano ya. De esos que a pesar de volver cada día, siempre son más cortos, y menos dolorosos. Seguro pronto dejas de llegar.
Y es que lo triste es cuando dejo que sienta el corazón, pero lo regaño y todo vuelve a la normalidad.
Aprendí que el amor no es más que un juego, que se pierde o se gana, pero que vale la pena intentarlo.
Me encontré también con la sorpresa de que es cierto que dos personas que se amaron tanto, pueden llegar a ser extraños. Y peor aún, que posiblmente siempre lo fueron.
No recuerdo cuál fue el último beso, pero cuando trato de imaginarlo, hago memoria de mis favoritos.
Y de aquellas calles, y de aquellos sueños. Y de lo poco que nos entendíamos y de la frialdad de tus ojos ese día. Ya no me mirabas, no estoy segura si no podías, o si era tanta tu indiferencia que no querías.
No soy capáz de recordar tu mano sobre la mía, pero tampoco hago el intento por sentirlo de nuevo.
0 comentarios