Entre escribir y releer.

by - septiembre 01, 2014

Tomé una hoja en blanco, una pluma con poca tinta y comencé a escribirle. Pensé demasiado en el orden de las palabras, algo que nunca solía hacer por lo que noté que algo no estaba bien. Seguí escribiendo y contrario a lo que siempre sucede conmigo, no se me facilitaba la redacción de esa carta conforme pasaba el tiempo. 
La terminé y decidí releerla, mis palabras no tenían mucho sentido, pero estaban cargadas de sinceridad. Una sinceridad fría, por cierto.  Le hablé con esas palabras sobre el pasado, el presente y lo que pudo haber sido, era una carta un poco seria, no muy de mi estilo, pero la había terminado. Siempre supe que no habría de entregarla, que era más una terapia de sanación que otra cosa, sin embargo, para mi asombro, entre escribir y re leer de pronto me di cuenta de algo: Mis letras hacía el se habían terminado. En la vida había escuchado varias veces que decían que normalmente se tiene un número de lágrimas destinada a las personas que te rompen el corazón, sin embargo, nunca imaginé que mis letras tuvieran un límite también. Pero así es.
Siempre supe que para saber que amaba a alguien tenía que comenzar a escribir sobre él, pero no imaginé que el día en que dejara de escribirle significaría que también dejaría de sentirle.

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