Las luces de mi habitación están encendidas, recorro la cortina y no alcanzo a percibir más allá de mi reflejo sobre la ventana. Afuera está oscuro, los vecinos duermen. Son las tres cuarenta y cinco de la mañana y como de costumbre, mi mente está ocupada pensando en todo eso que quiero escribir pero sin encontrar el orden.
Hoy extrañarte es reír hasta no poder más aunque sea con alguien más. Es cantar esa canción de la que no sabíamos la letra, aunque esta vez lo haga yo sola y que de tanto cantarla la aprenda de memoria. Es leer en mi habitación ese libro que comenzamos juntos. Es ver de nuevo esa película que vimos a pesar de estar distantes (mientras hablábamos por teléfono). Hoy extrañarte es ir a ese café en el que jugamos a ser una escena perfecta de película si alguien nos viera desde fuera. Es rayar mi piel una y otra vez al no tener la tuya. Es comer una rebanada de pie de limón sin pensar en ti. Es trabajar en mis sueños, esos que apoyaste a cada momento. Es despertar bailando en horizontal esa canción que me levanta el ánimo. Es saberte lejos. Saberte con alguien. Saberte contento. Hoy extrañarte es ver la película del chocolate y reírme hasta disfrutarla. Es ir al doctor por mi cuenta cuando me sienta mal. Es enseñarle a alguien más a abrazar. Es escribir este texto en la libreta que un día me diste. Es leer que "el mundo necesita saber lo que pienso para ser un lugar mejor". Hoy extrañarte es quererte desde aquí hasta allá. Es sonreírle a tu fotografía. Es agradecer las letras que me has hecho escribir, los momentos que me hiciste vivir, las memorias que me harás recordar. Hoy extrañarte es sonreírme al espejo. Es estar bien. Es quererme como me hubiera gustado que tú lo hicieras.
El otro día entendí que las personas si te cambian... Que llegan a
tu vida, giran tu mundo de cabeza y después de se van.. Y así como si
nada, dejan estragos en ti. No siempre negativos, claro. Incluso, a
veces tardamos mucho en darnos cuenta que nos dejaron diferentes.
Yo creía que a mí no me habían logrado cambiar, escuchaba a mis amigos
decir que no tenían ganas de amar por miedo a sufrir, que ya les habían hecho bastante daño. Y yo no entendía, a mí las ganas de amar no se me han ido a ningún lado...
Sin embargo, comprendí que la intensidad con la que solía entregarlo
todo, se ha ido. Ahora tengo miedo de querer como se debe, lo hago a
medias, por precaución. Ya no entrego mis besos cada vez que quisiera
hacerlo, en el pasado me dejaron claro que probablemente mi besos no son
requeridos, al menos no todo el tiempo. Ahora no espero que alguien me
tome de la mano, ¿quién podría querer caminar tomado a mí? ... Hoy odio
los catorce de febrero, porque mi pareja anterior los odiaba y logró que
con los años yo lo hiciera, y todo porque su pareja anterior le hizo
daño ese día hace muchos ayeres.
Y así, así podría continuar la lista de cómo es que sin darme cuenta, me cambiaron... Sin quererlo, me estaba convirtiendo en la persona que me hirió.
Pero decidí que no quiero serlo. Que si una persona llega a mi vida, voy a seguir dejando que volteé mi mundo de cabeza, que me voy a seguir entregando plenamente, que voy a besarle y tomarlo de la mano. Porque todo eso me gusta, todo eso soy. Y no porque alguien haya decidido que en su vida conmigo no era necesario, voy a dejar de hacerlo.
Hoy decido no convertirme en quien me hirió, ni hacer que alguien nuevo odie los catorce de febrero por mi culpa.
Y así, así podría continuar la lista de cómo es que sin darme cuenta, me cambiaron... Sin quererlo, me estaba convirtiendo en la persona que me hirió.
Pero decidí que no quiero serlo. Que si una persona llega a mi vida, voy a seguir dejando que volteé mi mundo de cabeza, que me voy a seguir entregando plenamente, que voy a besarle y tomarlo de la mano. Porque todo eso me gusta, todo eso soy. Y no porque alguien haya decidido que en su vida conmigo no era necesario, voy a dejar de hacerlo.
Hoy decido no convertirme en quien me hirió, ni hacer que alguien nuevo odie los catorce de febrero por mi culpa.




