Las luces de mi habitación están encendidas, recorro la cortina y no alcanzo a percibir más allá de mi reflejo sobre la ventana. Afuera está oscuro, los vecinos duermen. Son las tres cuarenta y cinco de la mañana y como de costumbre, mi mente está ocupada pensando en todo eso que quiero escribir pero sin encontrar el orden.
"¿Puedes recordar lo que se siente el vértigo? El miedo a
caer y perderlo todo. No estar preparado para morir. La falta de aire y
el hueco en el estómago. El aumento de la velocidad en la respiración.
Cundo inhalar deja de ser relajante y se convierte en cuchilladas. El
sudor tornándose frío. Perder el control. Tu cuerpo tiembla, tus piernas
se sacuden tan de prisa que en cualquier instante puedes caer. No hay
vuelta atrás. Ya no eres tú, el miedo se apodera de ti y dejas de
pensar. Das un último respiro, una última herida en los pulmones y
entonces caes. Así, así es el amor. "