Pensamientos de 6 corazones jodidos.
Corazón número 1.
Cierro los ojos e intento imaginar que todo está bien. Me encuentro a cientos de kilómetros de donde se encuentra, él no me ha escrito, probablemente no me piensa, no le intereso. Aunque igual sí. Quiero saberlo, pero no quiero decirlo. ¿Preguntarle? Jamás. La incertidumbre me mata, estoy confundido. Podría dárselo todo. Si me pidiera el mundo, se lo entrego en un segundo...
Corazón número 2.
Otra noche más. Una mañana menos. Comienzo a acostumbrarme a su calor, probablemente no debería. O sí. No puede estar mal si se siente bien. Pero sólo yo lo siento. ¿Podría ser que uno pueda enamorar a alguien por insistencia? ¿Cómo funciona el amor? ¿Cómo de pronto una persona tiene más importancia que los demás? ¿Por qué él? No tengo respuestas a nada, sólo confusión y cariño. Me gustaría entregar todo. Evitarle sufrimientos, pero está muy ocupado pensando en otro corazón.
Corazón número 3.
No lo entiendo. Quiero dejar de sufrir. Mi día está completo al verla sonreír. ¿Será que lo sabe? Su manera de mirarme, de hablarme, de tocarme, me derrite. Intento mostrarme seguro, desconozco si alguien nota que estoy a punto de quebrarme, probablemente ella, probablemente no. Sólo quiero protegerla, hacerla feliz. Pero a veces no entiendo si piensa en mí, o piensa en él. ¿Quién es él? ¿Qué tiene él? Quiero ser yo.
Corazón número 4.
Entrego mi vida en besos a desconocidos, quizá así encuentre la respuesta que estoy buscando. No sé cual sea la pregunta, pero no dejo de intentar responderla. Me entrego a él, y a aquél barbón también, me entrego a la droga, me entrego a ser otro que no sea yo. Estoy confundido. Entrego mi vida en besos a desconocidos esperando que algún día uno me quiera entregar el mundo.
Corazón número 5.
Son las tres de la mañana, de nuevo no puedo conciliar el sueño. Llevamos algunas semanas saliendo y aún no logro descifrar sus pensamientos. ¿Será que algún día llegaremos a algo? ¿Qué tal que el amor ahora se trata de coger y regalar chocolates? No entiendo nada, quisiera ser todo pero me he cansado de pedírselo. Existe la posibilidad de que mi corazón no le sea suficiente... Y entonces, me quita el sueño, otra vez.
Corazón número 6.
Que es guapa, si. Algunas mañanas despierto queriendo saber cómo está, otras sólo quiero dedicar mis días a la música, a la nada. No estoy listo para atarme a alguien, a ella, a perder mi libertad. Pero, ¿qué hago con las ganas de comprarle chocolates y tenerla desnuda en mi cama? Pienso. Vuelvo a mi soledad y dejo de pensar. Mañana será otro día.

0 comentarios